El caso que os voy a plantear me parece algo complejo y delicado. Se trata de una alumna de 4º que durante los últimos años ha pasado por situaciones muy duras. Antes de llegar yo esta niña había sufrido la separación de sus padres con una orden de alejamiento de por medio. Durante este curso su madre enfermó y ha fallecido recientemente. En el centro la han estado tratando y la verdad es que la niña lo está llevando bien dentro de lo que cabe. Cuando su madre falleció juntaron a los alumnos de los dos grupos de cuarto para que la orientadora les contase lo que había pasado y cómo podían apoyar a su compañera, yo no asistí a la sesión porque no me lo permitieron por respeto y discreción.
A pesar de que la niña parece estar atendida hay situaciones en el aula que, sin darse cuenta, provocan que la niña se sienta desplazada. Una de las cosas que me tiene inquieta y reflexiva durante estos días el la próxima celebración del día de la madre. Ya han empezado a elaborar elaborar el regalo y cuando la profesora explicó lo que iban a hacer la cara de la niña era un cuadro, la profesora se dio cuenta y le dijo a la niña que ella hiciera el regalo para su padre si quería. En mi opinión creo que al programar ciertas actividades se debería tener en cuenta las características y situaciones personales del alumnado ¿Vosotros que pensáis? ¿Sabríais cómo actuar si os encontraseis en esta situación?
Síntesis de las respuestas recibidas:
Ciertamente se trata de un caso en el que es difícil dar una solución única e inequívoca. Todos estamos de acuerdo en que se trata de un caso delicado al que, como docentes, en algún momento de nuestra trayectoria profesional nos vamos a enfrentar.
En relación a la actividad del día de la madre en cuestión, la gran mayoría ha coincidido en que no ve necesario suprimir la actividad porque, además de tener un fuerte peso social, en la escuela también es una festividad muy arraigada y por una sola alumna no tiene sentido que el resto de compañeros se quede sin hacerle un regalo a su madre. Lo que sí se ha planteado ha sido que el modo de exponer la actividad por parte del profesor sí que podría ser de un modo diferente, sobre todo si la pérdida ha sido reciente. El modo de enfocar la actividad podría ser que el regalo lo realizaran para “alguien especial” al que quieran mucho y que les cuide.
A parte, el modo que tienen los niños de vivir situaciones difíciles no es igual que en los adultos y, quizá, el dejar al alumno afectado de lado diferenciándolo de los demás le puede resultar más molesto que si le dejamos hacer la actividad como los demás niños (esto es muy cierto porque lo he visto en este caso concreto).
Por lo tanto, lo importante en este tipo de situaciones es detectar las necesidades que pueda tener el alumno (no sólo ante situaciones de este tipo) para empatizar con él y procurarle la ayuda necesaria tanto emocional como académicamente. Si el alumno se siente arropado por la comunidad educativa hará que le sea más llevadero el trance que pueda estar pasando.
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